8 de marzo de 2009

Ideal...

Te veo, estás allí, tan pura, tan sencilla, tan tú. Sostienes un libro en tus manos, sentada en el piso con la espalda apoyada en la pared; tus gafas acarician inteligentemente tu nariz, mientras que la mirada que tras ellos se resguarda se pierde lúgubremente en aquellas páginas, víctima recurrente del discurso, de la prosa, tal vez Kafka, tal vez Faulkner.
Y te veo, tan mía, allí, idealizada, sólo basta verte para comprenderte, para comprenderme. Mi yo femenino, mi representación externa, la mujer ideal.

Siento tu olor, en cada parte de mí, lo siento, como si fuera mío, en realidad es mío, lo siento, te siento, me comprendo.
Subes la mirada, te percatas de mi existencia -aunque siempre lo hiciste-, cierras el libro, te levantas, te acercas. Tu olor cava profundamente dentro de mí, y me doy cuenta que es el olor de tus sentimientos, de tus pensamientos, de tus dudas.
Espero.

Estamos conectados, hechos el uno para el otro, solos ahí, en ese momento en el que no importa nadie más, en el que todo elemento que nos rodea pierde importancia, se esfuma, se va.
Te tomo, te siento, me comprendo, te beso... y despierto.

  24 de Noviembre de 2008

2 de marzo de 2009

De las ideas del escritor y cómo plantearlas...

Toda mi vida me ha gustado escribir, desde que era chico. Y es que escribir es para mí como un escape al mundo, una manera de contarle tus cosas al papel sin necesidad de decirle nada de ti directamente. 
Pero este deseo irrefrenable ha venido acompañado también de la frustración de no saber cómo contar algo. La idea puede estar, por supuesto, el detalle está en conocer el truco para exponerla.
Así pues, me enfrento ante un problema que, según mi criterio, tiene mucha gente: el no poder expresar, o bien claramente, o bien de la manera que le gustaría, las cosas que quiere decir.

Sin embargo, un poco de buen ánimo ha venido a mi rescate cuando me enteré que un muy célebre escritor sufría de lo mismo a una corta edad. Según sus propias palabras, Gabriel García Márquez sabía lo que quería decir, pero no sabía cómo.
Cuando cayó en sus manos un corto libro de Franz Kafka titulado "La Metamorfosis", el detonador de aquel increíble desbordamiento de talento se accionó para siempre y el Gabo comenzó a escribir de una manera diferente: la que siempre quiso.

No hay que abandonar jamás la empresa, debemos seguir intentando, ensayar mucho, leer mucho. Pues, como decía Borges, uno no es lo que es por lo que ha escrito, sino por lo que ha leído.
¿Algún día caerá sobre mí un detonador casual como Kafka? Mientras eso sucede, no puedo sentarme a esperar.

26 de febrero de 2009

Buenos Aires se ve tan susceptible...

Dicen que es la ciudad más Europetizada de América Latina, y en Mayo lo comprobaré con mis propios ojos.
Sí, me voy una semana a la capital Argentina a pasear, conocer y disfrutar. Ojalá mi estadía sea grata, y pueda compartir mucho en ese país en el que nunca antes he estado y del que me encuentro ansioso por visitar.
¿Alguno de mis lectores habrá estado allí? Esta es mi primera visita, y cuando regrese les traeré mis impresiones.

Estoy muy contento, la verdad, porque hace un tiempo que no viajo y creo que la ocasión lo amerita.
Trataré de relajarme una semana en otro país, otra ciudad, con otra gente. Cambiar un poco la rutina y escaparme al sur a ser porteño por 7 días.

24 de febrero de 2009

De por qué no me gusta el carnaval

No, no me gusta el carnaval. No sé si soy extraño por ello o es que tengo buenos argumentos. La verdad me viene a dar igual, pero les explciaré en qué me baso para ser parte de la minoría que no se divierte con los carnavales.
En mi ciudad se celebran cada año unas festividades llamadas "Ferias del Sol", y, casualmente, todos los años coinciden con el carnaval. Todo bien hasta ahí.

Sin embargo, el itinerario que comprende Las Ferias está repleto de acontecimientos que dejan muy mal parada a esta sociedad; el primero de ellos: Las Corridas de Toros.
Cualquier persona puede abogar en favor de las corridas de toros y decirme que es algo que se da por tradición y es un evento cultural que tiene sus orígenes en España, y yo respeto su opinión, aunque no me dé por compartirla, pues según mi punto de vista, no hay nada de artístico ni cultural en presenciar la tortura y asesinato de un animal completamente indefenso, y en el hecho de ovacionar y tratar como un héroe al asesino. Además, en mi ciudad eso no es una tradición, y la gente no frecuenta ese lugar con el fin de apreciar el arte que hay en él, simplemente siguen, como es usual, al resto de las personas, que están allí para emborracharse, gritar, etc, etc.

Por otra parte, tenemos todos esos actos públicos que se llevan a cabo cada noche en cualquier lugar que sea apto para colocar una tarima y comenzar a escuchar música a alto volúmen, ingerir alcohol, y emborracharse públicamente. Las consecuencias van mucho más allá: muertos, heridos, accidentes, etc. Esto tampoco me resulta muy llamativo que digamos, pero si eres de esos a los que les encanta estar emborrachándose en plena calle de madrugada y luego buscar una riña o algo por el estilo para terminar empapado en sangre, ¡este es tu sitio!

Por último, algo que tiene que ver más con el carnaval y menos con las ferias: la manía que tienen los adolescentes todos los carnavales de lanzarle -a todas las mujeres- globos llenos de agua, cloro, o cualquier otro líquido (algunas veces se lanzan globos con agua congelada).
La verdad no sé qué le ven de divertido a esto, porque por donde lo mires es un acto tan ridículo e inmaduro que no tiene razón de ser. ¿Qué ganas mojando a una persona que va caminando tranquilamente por la calle? Yo diría que nada, a no ser que por cada persona a la que le atinen les den más globos.

En resumen, los carnavales y las ferias me parecen actividades tontas que demuestran lo bajo que ha caído esta sociedad de la que tú y yo somos parte.


23 de febrero de 2009

De inauguraciones y primeras palabras

Ya está, decidí abrir una cuenta en blogger, no sé si por azares del destino o, quizá, porque me apasiona escribir. Me decanto más por la segunda.
No obstante, en este espacio espero compartir -con cualquiera a quién se le ocurra leerme- diversos tópicos, bien sea algo que tenga que decir sobre la cotidianidad de la vida, o algún relato que se haya cruzado entre mi lápiz y el papel.

Las presentaciones nunca han sido mi fuerte, así que no crean que aquí les soltaré todo lo que espero que sepan, por lo que las cosas vendrán poco a poco y a su debido tiempo. Creo que es mejor así.

Y bien, ahora se preguntarán (o al menos eso quiero): ¿Por qué carajo le ha puesto al blog "Mi batiscafo" y como título "Un anecdotario volátil"?
Primero que nada, partamos por definir lo que es un batiscafo, según la RAE: "Especie de embarcación sumergible preparada para resistir grandes presiones y destinada a explorar las profundidades del mar." Así pues, este blog será como mi batiscafo, un espacio sumergible en la sociedad desde el que observo como un espectador y el cual utilizo como un caparazón para cubrirme de todas esas cosas negativas que dicha sociedad se encarga de aportar.

Por su parte, el anecdotario volátil hace referencia a un diario mutable, en vista de que cada día las situaciones que nos rodean cambian, o la manera de contarlas se hace diferente... No quiero aburrirlos siempre con las mismas cosas, por lo que deseo que lo que me decida a poner acá no sea igual todo el tiempo, y que, además, sea volátil.

Creo que eso es todo por ahora, y sin más preámbulos los invito a todos a sumergirse conmigo en este batiscafo.